Cómo la tecnología está cambiando el diseño de la biblioteca del siglo XXI

Para adaptarse a los cambios provocados por el auge de la tecnología digital y los principios de aprendizaje del siglo XXI, también se ha producido una evolución en el diseño de la biblioteca y la planificación del espacio, que va desde el mobiliario y la arquitectura hasta la cultura y el propósito.

Vemos por ejemplo en las escuelas de México y por supuesto las de primer mundo que están empezando a transformar sus bibliotecas.

Estos espacio que en antaño era templos silenciosos en donde se guardaban colecciones de libros y materiales de referencia y se contaba con espacios de aprendizaje de usos múltiples, ahora se están transformando a ser centros de creatividad y mercados de ideas.

YouTube | Mobiliario | UNAM

Junto con el cambio tecnológico, esta tendencia relativamente nueva surge como una reacción a los rápidos cambios que necesitan los usuarios.

Muchas escuelas ya han hecho la transición de sus bibliotecas obsoletas a recursos de aprendizaje, que pueden definirse como un espacio de proyectos de aprendizaje, investigación y proyectos de colaboración centrados en el estudiante.

En una comunidad de aprendizaje, los estudiantes pueden trabajar de forma independiente o en grupos en zonas de aprendizaje planificadas que aíslan actividades, como el estudio individual o el aprendizaje social, donde se anima a los estudiantes a interactuar entre sí.

De esta forma, el mobiliario también se está adaptando en estos espacios en donde ahora ya pueden existir pupitres escolares para trabajos individuales como las mesas de colaboración para un trabajo colaborativo.

Del aislamiento a la colaboración

Con la excepción del estudiante que necesitaba una ubicación tranquila o alternativa para estudiar, las bibliotecas de finales del siglo XX todavía eran utilizadas principalmente por los estudiantes como centros de recursos para obtener lo que solo se necesitaba para un proyecto y dejarlo.

Solo recientemente se ha tomado la filosofía de hoy: que las bibliotecas deberían ofrecer oportunidades de aprendizaje silencioso y colaborativo junto con el acceso a tecnología de vanguardia y, en algunos casos, incluso alimentos.

De acuerdo con ciertos especialistas llegan a coincidir que los libros, artículos y documentos de conferencias en la mayor parte del siglo XX reflejaban la filosofía de que el espacio de la biblioteca debería ser diseñado por y para los bibliotecarios.

Las necesidades de los usuarios, aunque reconocidas, a menudo quedaron en segundo lugar.

En el caso de una comunidad de aprendizaje, las necesidades del usuario son lo primero y, en un espacio ideal, el diseño y los muebles reflejan esa actitud.

Como estudiante del siglo XX, ir a la biblioteca generalmente significaba estudiar en silencio los libros y otros materiales impresos por su cuenta.

Con el tiempo, los bibliotecarios comenzaron a ver que el uso disminuía, ya que los estudiantes optaron por estudiar en espacios como cafeterías o librerías que ofrecían servicios de alimentos, sillas cómodas, bebidas y más oportunidades para colaborar.

Solo las bibliotecas diseñadas para imitar estos espacios dirigidos a estudiantes del siglo XXI vieron aumentar la asistencia y el uso.

Vemos entonces que esta nueva tendencia está cambiando la fisonomía de las bibliotecas escolares que, para nuestros estudiantes resulta mucho más estimulante un espacio donde investigar y crear.

Lo mejor para tu biblioteca en Mobiliario 

Leave a Comment